Día 4 · Seúl a pie: Gwanghwamun, Bukchon y el palacio de Changdeokgung
Primer día entero en Corea, y el plan fue el más sensato posible con el cuerpo todavía cambiado de hora: caminar por el centro de Seúl sin coger nada más que las piernas.
Free tour, que sigue siendo la mejor primera mañana
Empezamos con un free tour por el centro histórico. Nos costó 50.000 wones entre los tres, unos 32 € — los free tour no son gratis, se paga la voluntad al final, y esa fue la nuestra.
Vale la pena el primer día por una razón práctica: te ordena la ciudad. Sales sabiendo dónde está cada palacio, por qué hay cinco, qué significan las puertas y en qué dirección cae cada barrio. Todo lo que vienes a ver después lo entiendes mejor.
A las 10:15 estábamos en la plaza de Gwanghwamun, con la estatua del almirante Yi Sun-sin y la del rey Sejong, y el palacio de Gyeongbokgung al fondo. Es el centro simbólico del país y el sitio desde el que se entiende el resto de Seúl.
La comida casera, y la lección del menú único
Antes de subir a Bukchon paramos a comer, y esa acabó siendo una de las mejores comidas del viaje. A las 12:18 estábamos sentados en una callejuela de Insadong (인사동), el barrio que queda de camino entre Gwanghwamun y Bukchon, en un sitio pequeño de cocina casera: mesa corrida de madera, paredes lisas, una nevera de bebidas al fondo y un servilletero en medio. Nada de carta en inglés ni de fotos en la puerta.
No apuntamos el nombre, así que no puedo mandarte a ese sitio exacto. Tampoco hace falta: Insadong está lleno de callejuelas como esa, y lo que cuenta es saber reconocerlas.
Menú único. No eliges: te sacan lo que hay ese día, y lo que hay es una mesa entera. Una olla de barro con guiso, una cazuela de algo estofado en salsa roja, cuencos de arroz, sopa con tofu, una fuente grande para compartir y una fila de banchan —los platillos de acompañamiento: encurtidos, kimchi, verduras— que ocupan todo el hueco que queda.
¿El precio? 29.700 wones los tres. Unos 19 €, es decir, menos de 6,50 € por persona por comer así.
Si hay un consejo que sacar del día, es este: entra en los sitios que no están preparados para ti. Los que tienen la carta solo en coreano, cuatro mesas y la cocina al fondo. Se señala, se sonríe, y se come mejor y por una fracción de lo que cuesta cualquier sitio con la carta traducida.
Bukchon: el barrio de casas tradicionales
A la una y media subimos al barrio hanok de Bukchon, encajado en la ladera entre dos palacios. Las hanok son las casas tradicionales coreanas, de madera, patio y tejado curvo, y Bukchon es el sitio donde quedan en pie cientos de ellas, en calles empinadas y estrechas.
Dos cosas que conviene saber:
- Es un barrio donde vive gente. Hay carteles pidiendo silencio y hasta personal recordándolo, porque se ha convertido en atracción turística a costa de sus vecinos. Se agradece ir con eso en la cabeza.
- Sube. Las vistas buenas, con los tejados en primer plano y los rascacielos detrás, están arriba del todo, y se llega con las piernas.
Changdeokgung, el palacio que merece el desvío
A las 15:48 entramos en el palacio de Changdeokgung. De los cinco palacios de Seúl, si solo vas a ver uno, es este: está declarado Patrimonio de la Humanidad y es el que mejor conserva el trazado original, encajado en la ladera en lugar de impuesto sobre ella.
La merienda, que costó más que la comida
Por la tarde paramos en una cafetería: café y bollos, 37.500 wones los tres, unos 24 €. Que es, exactamente, un 26 % más que la comida entera de mediodía. Ahí está resumida toda la economía de comer en Seúl.
La cafetería coreana es un fenómeno en sí mismo: hay una cada veinte metros, el café está bien hecho y la bollería es buena. No es un recurso de emergencia, es un plan. Pero no es barato, y conviene saberlo.
La noche: el puente que echa agua
Y el día terminó con lo mejor, que además no costó nada.
Bajamos al parque del río Han, a la altura del puente de Banpo (반포대교), a ver la 달빛무지개분수, la Moonlight Rainbow Fountain. El puente tiene cientos de surtidores a lo largo de todo su costado que escupen agua hacia el río, iluminados de colores y acompasados con música. Visto desde la orilla es una cortina de agua de más de un kilómetro cayendo del puente.
Llegamos para el pase de las 19:30 y nos sentamos en la hierba, con cientos de personas alrededor haciendo exactamente lo mismo: familias, parejas y grupos de amigos sentados en el suelo mirando un puente. Dura unos veinte minutos.
Datos útiles, que confirma la oficina de turismo coreana: funciona de abril a octubre, todos los días, de cuatro a seis pases diarios de veinte minutos. Es al aire libre y gratis: te sientas en el parque y ya está. Si llueve o hace mucho viento, se cancela.
Sebitseom, las islas flotantes
Después caminamos un poco río arriba hasta 세빛섬 (Sebitseom), tres islas artificiales flotando sobre el Han, iluminadas de azul y morado. A las 20:06 andábamos por allí, entre la gente, con una luna gigante iluminada instalada en el paseo que era, previsiblemente, el sitio donde todo el mundo se hacía la foto.
Es un plan de noche muy agradecido después de un día entero andando: la ribera del Han está llena de gente hasta tarde, hay tiendas 24 h para comprar algo y sentarte, y se respira fresco. Si estás en Seúl en temporada de fuente, dedícale una noche.
Datos del día · Seúl a pie · Gwanghwamun, comida casera de menú único, Bukchon, Changdeokgung y, de noche, la fuente del puente de Banpo y Sebitseom · Free tour 50.000 wones los tres · Comida 29.700 · Merienda 37.500 · La fuente, gratis · Alojamiento: Seúl · Mañana: el cambio de guardia y el mercado de Gwangjang.